Haber vivido en Malta, además de tomarle amor nuevamente al inglés, fue volver a mí misma y a saber qué cosas quiero para mi vida y qué no.
Ya no me da pena equivocarme al hablar inglés, y logré lo que más anhelaba, que era mejorar mi escucha… no entiendo todo perfectamente, pero puedo mantener una conversación, puedo hacer una entrevista e incluso puedo vender en inglés.
Con Vivirse Malta el proceso se hizo mucho más fácil: encontrar un cuarto, asesoría para migración y opciones de escuelas para estudiar inglés no fueron un problema para mí gracias a ellos.
Malta es un gran destino si sabes aprovecharlo, hay oportunidades para todos, tal vez no en el empleo de tus sueños, pero sí puede brindarte calidad de vida si sales un poco de tu zona de confort.