Mi experiencia en Malta estuvo llena de matices. Crecí en todos los aspectos de mi vida y fui muy feliz, especialmente viendo el mar todos los días. Si soy muy honesta, por supuesto se presentaron momentos en los que me quise devolver a mi país, pero, sin duda, predominaron los instantes de inmensa felicidad y Vivirse siempre estuvo ahí, como una familia a la que acudí cada vez que lo necesité. Esto es para mí lo más valioso y lo que más agradezco, sentirme acompañada no solo antes de empezar esta aventura, sino durante toda esta experiencia a través de las respuestas oportunas, los consejos acertados, la información clara, los mensajes de «¿cómo vas? Déjanos saber si te podemos ayudar con algo», las actividades semanales, los beneficios de hacer parte de esta familia como la tarjeta Vivirse, el servicio free de pick up en el aeropuerto, el kit de bienvenida, etc. Todo esto sin duda te abraza y te hace sentir en una verdadera comunidad. ¡Gracias, gracias, gracias!