Decir que son como una familia, es quedarse corto… y, sin embargo, eso es lo que yo encontré en ellos. Una segunda familia que estuvo allí al pie del cañón, ayudándome en todo momento, orientándome, y dándome la oportunidad que quería y buscaba y necesitaba: crecer como estudiante, crecer como persona, y crecer en la experiencia de vida. Pensar en Malta es, automáticamente, pensar en ellos. Y pensar en ellos, es, inevitablemente, sonreír, y dar de nuevo las gracias! gracias!! gracias!!! gracias…!!!! Por todo. Yo, que soy ciega y no veo ni un pimiento… Fui con unos cuantos miedos aMalta y acabé con muchos muchos deseos de volver y repetir. Y ese sentimiento, es, en gran parte, gracias a vivir en Malta. Porque ellos fueron mis ojos, mi bastón blanco… Mis guías.☺️☺️☺️ Gracias, chicos! Sois, en verdad, no geniales… Sino súper Ultra mega geniales!😀😀😄😁