No es lo mismo viajar solo que con la ayuda de gente que está en lugar y que te puede ahorrar tiempo, dinero y además darte consejos que si llegas solo no sabrías.
Pero además hay algo que hace la diferencia, es la parte humana.
Al cuarto día de llegar a Malta, tuve una apendicitis, debo de decir que fueron mis Ángeles Custodios, en los momentos que necesité me ayudaron en todo, no solo anímicamente y verbalmente si no que me llevaron, me visitaron y me recogieron en el hospital.
Hay cosas que no tienen precio y es su calidad humana.